La incidencia de septicemia aumentó durante las tres últimas décadas. A pesar de mejoras significativas en la evolución de los pacientes, las tasas de mortalidad de la septicemia grave y el shock séptico siguen siendo elevadas.

Pretendemos con este material actualizar la temática y contribuir al mayor conocimiento de la misma ya que la sepsis grave y el shock séptico representan uno de los problemas médicos más antiguos y acuciantes.

Aunque hubo numerosos adelantos científicos sobre el tema, ha sido muy difícil trasladar estos adelantos a la práctica clínica, sobre todo en los pacientes hospitalizados.

Con los adelantos en los cuidados intensivos, la mayor conciencia y la difusión de las recomendaciones basadas en la evidencia, se han dado grandes pasos para disminuir el riesgo de muerte inminente asociado con la sepsis, la cuales queremos contribuir al poner a su alcance.

Ponemos a consideración la utilidad de la procalcitonina, un biomarcador sensible y específico que hoy son de utilidad para el diagnóstico de sepsis bacteriana. Esta sustancia es útil para medir el proceso infeccioso bacteriano ya que se eleva por encima de los niveles normales en la infección aguda y se normaliza después de que la infección haya sido tratada en forma adecuada.

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